Capítulo 11: El final

Liliana miró a Jaime con odio y gruñó:

—Solo quería ganar vuestro amor. ¿Y ustedes?

—La encerraron en la bodega y se olvidaron de ella.

—Incluso si hubiera sobrevivido, el trauma psicológico la habría vuelto loca.

Jaime se derrumbó al suelo, cubriendo el rostro y sollozando.

Liliana se volvió hacia Guillermo y Enrique.

—Todos son cómplices de asesinato. ¡Esperen que la ley los castigue!

Guillermo y Enrique también se arrodillaron, llorando con angustia.

Al ver esto, Liliana mostró una expresión triunfal.

Pero antes de que pudiera gozar, Jaime se lanzó y la agarró por el cuello. Guillermo le golpeó la cabeza con un martillo. Enrique incluso le mordió el cuello.

Liliana fue asesinada en el acto por los hermanos.

Luego miraron la urna de cenizas. Incapaces de aceptar la realidad, todos eligieron suicidarse.

Al abandonar sus cuerpos, las cadenas que me ataban también desaparecieron.

Al principio, estaban aterrorizados, pero al verme, intentaron pedir perdón.

Pero una fuerza los mantuvo en su lugar.

Recordé cuando era pequeña, después de la muerte de nuestros padres y la bancarrota de la empresa. Muchos ejecutivos codiciaban nuestros activos.

Como la debilidad de mis hermanos, era constantemente atacada.

Esa vez, fui secuestrada.

Mis hermanos me buscaron desesperadamente. Me abrazaron fuerte, con ojos enrojecidos:

—Raquel, nunca te haremos daño. Eres el único recuerdo de nuestros padres. Eres nuestra única hermana.

Esa noche, mis hermanos me abrazaron toda la noche.

Después, estudié duro y actué madura, para no preocuparlos.

Finalmente, fue una mentira para consolar a un niño.

No puedo creer que pensara que era verdad. ¡Qué tonto!

Ahora, viendo sus expresiones ansiosas, me volví sin piedad y comencé a flotar hacia arriba.

—Hermanos, ya no soy vuestra hermana.

—¡En la próxima vida, no queremos nunca volver a vernos!